Al comenzar la clase,
primeramente el profesor planteó la importancia de usar un lenguaje un lenguaje
apropiado para referirse a la personas con
discapacidad, lo cual llamamos un lenguaje
inclusivo. El tema se planteó puesto que muchos de los estudiantes del
curso hemos utilizado palabras poco pertinentes desde el enfoque del curso en
la entrega de los trabajos. Por ejemplo, el término “necesidades educativas
especiales” asume que existen aquellos niños especiales mientras que otro no lo
serían, sumado a que la categoría es muy amplia e imprecisa. De esta manera,
rescatamos como pequeños gestos como el utilizar las palabras adecuadas en un
contexto universitario pueden aportar, aunque sea mínimamente, al cambio hacia
una sociedad más inclusiva.
Por otra parte, realizamos una
revisión teórico-conceptual de la inclusión desde el enfoque socio cultural en
la inclusión educativa, considerando que muchas prácticas están fundadas
implícitamente en modelos teóricos. Este enfoque, habría sido clave en el
desarrollo de la inclusión educativa al presentarse como el más coherente a
dicha perspectiva. El objetivo del enfoque
socio cultural estaría en vencer la concepción segregadora que la
psicología ha planteado en la educación, basándose en pruebas estandarizadas
que miden el coeficiente intelectual
a través de pruebas estandarizadas con el fin de determinar quienes reciben
educación normal y quienes reciben educación
especial. En particular, nosotros
creemos clave vencer aquella barrera puesto que, tal como se ha explorado en el
curso, la diversidad es una característica intrínseca de los grupos humanos por
lo cual al segregar estaríamos atentando contra la riqueza que podría
brindarnos aquello.
Ahora, el problema en vencer la
ya mencionada perspectiva segregadora es que muchas veces los psicólogos se
apoderan del conocimiento y no lo comparten al profesorado con el fin de marcar
su presencia en el ámbito educacional y no perder oportunidades laborales. Al
mismo tiempo, ocurre que los educadores especiales
no promueven un enfoque inclusivo puesto que el cierre de las escuelas
especiales implicaría la pérdida de su empleo. Una tercera barrera sería
también la figura del psicopedagogo, puesto que su disciplina implica una
perspectiva de diagnóstico que clínico que segrega y trata a ciertos alumnos
fuera del aula para reforzar ciertas habilidades. Sin embargo, las nuevas leyes
promueven el trabajo en aula y el título técnico de pedagogo no lo autoriza a trabajar dentro de la sala de clases por
lo cual se reducen casi por completo sus posibilidades laborales. De esta
manera, reflexionamos acerca de cómo el sistema instalado posee diversos
mecanismos que dificultan la evolución hacia una educación más inclusiva, en
tanto atentan contra los intereses particulares de diversos grupos que se
benefician de la lógica segregadora. Dado esto, podrían promoverse distintas
políticas que, por un lado motiven a dichos profesionales a una perspectiva más
inclusiva, así como también abrirles posibilidades laborales en el espacio
educativo inclusivo.
Retomando el enfoque socio cultural propiamente tal, este se basa en que el
aprendizaje ocurre en una interacción entre el sujeto y la cultura, en donde
existen elementos que median la relación entre ambos. De esta manera, en el caso de las personas con
discapacidad dichos elementos serán medios
auxiliares diferentes a los medios más comunes (por ejemplo, el braille),
que les permitirán acceder a la cultura de manera distinta, pero que no los
priva de ello. Ahora, la idea de educación
universal que promueve el enfoque
socio cultural pretende establecer objetivos comunes para todos los niños,
pero que estos se alcancen según diversos medios en función de las
características individuales de cada sujeto. Ahora, el cumplimiento de dichos
objetivos no implica que cada niño debe ser forzado a alcanzar una meta
predeterminada (lo cual frustraría a los que no la alcanzan), si no que plantea
dicho objetivo como un ideal que pretende no
poner techo a los niños, es decir, no limitar sus posibilidades de
aprendizaje por encasillarlos en ciertas categorías. De esta manera, el
objetivo explícito de enfoque socio
cultural es que cada niño desarrolle el potencial de la personalidad
humana, valorando cada progreso que éste realice en función de sus
posibilidades, y facilitando herramientas para desarrollar al máximo sus
capacidades.
De esta manera, finalmente
consideramos que el enfoque socio
cultural de la inclusión educativa es se corresponde claramente con la
perspectiva de inclusión planteada en el curso, donde se pretende acoger a las
personas con discapacidad en el aula con el fin de, desde la riqueza que puede
aportar la diversidad humana, utilizar medios auxiliares que faciliten el
desarrollo potencial de cada uno de los niños de nuestra sociedad. Ahora, para
que aquello deje de ser un mero deseo se hace necesario vencer muchas de las
barreras que impiden la implementación de un modelo inclusivo, abriéndose así
las siguientes preguntas ¿qué políticas deben implementarse para que los actores
que se ven beneficiados de la educación segregadora
cambien su enfoque hacia una noción más inclusiva? ¿cómo y hasta que punto se
puede acoger a dichos actores en una educación más inclusiva? Una respuesta
clara y efectiva a dichas preguntas facilitará el desarrollo de la inclusión
educativa.
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