Ficha bibliográfica: Elboj, C. Puigdellivol, I. Soler, M y Valls, R. (2003).Comunidades de aprendizaje: Una escuela en la sociedad de la información para todas las personas

Carlos Monsalve.

Elboj, C. Puigdellivol, I. Soler, M y Valls, R. (2003).Comunidades de aprendizaje: Una escuela en la sociedad de la información para todas las personas. Comunidades de aprendizaje: Transformar la educación (pp.73-90). Barcelona: GRAO.

‘’Este proyecto se basa en la acción coordinada de todos los agentes educativos de un entorno determinado, cada uno con su cultura, con sus saberes, con su visión del mundo que aporta y comparte con todos los demás’’ (Elboj, 2003, p.76).

Las comunidades de aprendizaje se plantean como una respuesta educativa igualitaria que tiene como objetivo la estructuración de una sociedad de la información adaptada para todas y todos. Esta propuesta desde el inicio se aleja de la tradicional educación compensatoria que busca hacerse cargo de los déficits de los estudiantes en desventaja social y, por el contrario, busca cambiar el centro de atención hacia la calidad de la educación que los estudiantes reciben. En definitiva, el objetivo de las comunidades de aprendizaje es mejorar el aprendizaje tanto individual como de los colectivos, así mismo como el mejoramiento del sistema educativo permitiendo la participación en la sociedad de la información.

En las escuelas, se busca la transformación estructural interna del establecimiento, de las relaciones dentro de ella y la transformación del entorno en donde están insertas,  haciendo partícipes de forma activa a padres, profesores y alumnos. En este sentido, cada uno de los actores tiene un papel fundamental. Los profesores deben asumir el compromiso de mantenerse actualizados, no solo en sus métodos de enseñanza si no también en el conocimiento de las formas en que se organiza y el estado actual de la sociedad. Las familias deben ser parte activa, involucrándose fielmente al proceso de aprendizaje de sus hijos. El estudiantado posee el papel central y su participación es fundamental para el cambio en la manera en que se piensan los procesos educativos y las expectativas que tienen.

Las comunidades de aprendizaje tienen como base la pedagogía crítica que busca establecer una educación transformadora que favorece el cambio social y la disminución de las desigualdades, es decir, ‘‘un aprendizaje que cambia en su relación con el entorno y cambia también el entorno, que se basa en la acción comunicativa, que confía en la capacidad de la agencia humana para luchar contra la reproducción de los sistemas, que asume que el fin de la sociedad industrial radicaliza el riesgo, pero es capaz de superarlo con un nuevo tipo de relaciones humanas y de actividades políticas, que tienen en su centro la pedagogía del diálogo y la esperanza’’ (Elboj, 2003, p.74).

Las comunidades de aprendizaje son un proyecto de transformación social y cultural que no acepta la imposibilidad del cambio. Intencionan la transformación de hábitos de comportamiento de las familias, alumnos y comunidades, considerando una nueva manera de ver lo público permitiendo el empoderamiento de los actores sobre la gestión pública. Son también un proyecto de centro educativo que busca la transformación de aquellos establecimientos en los que la desigualdad y las carencias son los factores principales que dificultan el aprendizaje, ‘‘la transformación que se propone está pensada especialmente para este tipo de escuelas, para romper las dinámicas negativas que muchas veces comporta esta situación’’(Elboj, 2003, p.75). Las comunidades de aprendizaje son también un proyecto de entorno, pues la transformación no depende tanto de lo que pasa en el aula, en comparación a la dinámica que se establece en la relación entre el entorno y el centro, es decir, si el entorno es un agente de cambio las fronteras que dificulta los procesos de aprendizaje desaparecen.

Considerando que la propuesta aquí es que el conocimiento y las herramientas para poder facilitar los procesos de aprendizaje deben estar disponibles para todos, con el fin de permitir la participación plena en la sociedad de la información y asegurar el éxito académico, existen elementos pedagógicos claves.  Entre estos elementos se destaca que la participación educativa es fundamental para una educación de calidad y la superación de la exclusión social, dado que esta permite la optimización de los recursos y enriquece el aprendizaje de todos; la centralidad del aprendizaje es fundamental para lograr el desarrollo máximo de las capacidades de todos los estudiantes, sin importar limitaciones sociales; el aprendizaje dialógico es la base para la promoción de la transformación, la creación de sentido y la solidaridad; es necesario que las expectativas sean altas para todos, pues se asume que todos tenemos las capacidades para lograr el éxito académico y de esta manera los objetivos y los medios educativos deben promover y potenciar las capacidades individuales y de la comunidad; finalmente, el proceso de transformación requiere ser evaluado de forma constante  por todos los actores implicados y es importante que la evaluación no solo contenga los cambios que se requieren introducir, si no también debe destacar los aspectos positivos logrados hasta el momento.

Para poder lograr poner en marcha una comunidad de aprendizaje debe existir una planificación que integre a todos los actores en su estructuración, permitiendo que todos conozcan claramente los objetivos y se comprometan a su realización. Se propone que este proceso se puede dividir en dos periodos: La puesta en marcha que se estima puede tener una duración de un año y la consolidación que podría requerir dos años más. Cada uno de estos periodos cuenta con fases específicas. Para el primer periodo se proponen cinco fases: la fase de sensibilización que tiene una duración aproximada de un mes; la fase de toma de decisiones, que tiene una duración de aproximada de un mes; la fase del sueño donde comienza el proceso de transformación y  tiene una duración aproximada  de tres meses; la fase de selección de prioridades que tiene una duración aproximada de uno a tres meses,  y finalmente,  la fase de planificación que tiene una duración entre uno y dos meses. Respecto del periodo de consolidación, se plantea que no tiene un final concreto y se asume como un proceso continuo que busca el mejoramiento de los procesos de aprendizaje. Este periodo tiene tres fases: la fase de investigación, la fase de formación y el proceso de evaluación.


En mi opinión, considero que las comunidades de aprendizaje son un alternativa emergente que requiere una especial atención en el contexto actual de nuestra sociedad y, específicamente, respecto de nuestro sistema educativo; que debe ser parte de nuestro imaginario y que debemos asumir un compromiso desde nuestra disciplina para poder seguir aportando de forma coherente con las potencialidades transformadoras que cada uno de nosotros posee y de las cuales debemos hacernos cargo dirigiendo los esfuerzos hacia el cambio consecuente. 

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