La inclusión en la Universidad de Chile




La inclusión en la Universidad de Chile






Con esta entrada pretendemos abordar el papel que cumple la Universidad de Chile -en su rol de universidad pública- en la promoción de la inclusión a nivel nacional. Para ello, revisaremos el rol de las universidades en la sociedad, para luego acercarnos a los estatutos; medidas y programas que ha ejecutado la Universidad respecto de la inclusión, indagando en sus avances y en sus aspectos a mejorar.
En primer lugar, tomándonos de la información expuesta en la entrada anterior, debemos recordar que la inclusión no se reduce a las personas con discapacidad, sino que es un concepto que apela a acoger la diversidad que existe en nuestra sociedad en diversas áreas, siendo una de ellas la educación.
Ahora, veamos cual es el rol que cumplen las universidades como institución en el plano social. Resulta evidente que un instrumento esencial del progreso y el desarrollo es la universidad, lo cual se comprueba al notar que no hay países desarrollados que no cuenten con un sistema universitario eficaz (Casas, 2005). Ahora, una de las condiciones para cumplir dicho fin, es la pertinencia, es decir, que la universidad responde adecuadamente a la necesidades y demandas que la sociedad presenta. De este modo, la educación superior, además de formar profesionales lo suficientemente preparados y realizar investigaciones, también debe contar con una responsabilidad social, asumiendo la participación; la enseñanza y el aprendizaje; el compromiso y relación con la comunidad y la búsqueda de soluciones a los problemas de derechos humanos (Casas, 2005).
De esta manera, al comprender el rol que deben asumir las universidades en la sociedad, profundicemos en el rol específico que pretende la Universidad de Chile en nuestro país. En sus Estatutos, en el artículo 4° dice: 
“(en) su labor, la Universidad responde a los requerimientos de la Nación constituyéndose como reserva intelectual caracterizada por una conciencia social, crítica y éticamente responsable y reconociendo como parte de su misión la atención de los problemas y necesidades del país. (…) propende al bien común y a la formación de una ciudadanía inspirada en valores democráticos…” (Estatutos)
Así, vemos cómo la Universidad de Chile plantea servir a la democracia de la Nación, lo cual implícitamente alude al fomento de una sociedad más inclusiva, no remitiéndose meramente a la formación de población y conocimiento que sirva a la producción. Sin embargo, en los Estatutos no se alude nunca de manera explícita al tema de la inclusión. Por ejemplo, el artículo VI referido al Consejo de Evaluación -encargado de la evaluación individual e institucional (acreditación) de la Universidad- no alude a mecanismos de evaluación de diversos que acojan el conjunto de diferencias que habitan en una sociedad diversa. El único tema abordado desde una perspectiva inclusiva es respecto de los extranjeros, donde el artículo n°6 procura revalidar los títulos obtenidos en el extranjero, facilitando la inclusión de los inmigrantes en la sociedad (Estatutos).    
Respecto de la inclusión relativa a las diferencias sociales, el estatuto 4° reconoce “la equidad y la valoración del mérito en el ingreso a la Institución”, donde no se alude a la inclusión explícitamente, pero sí se traduce en políticas inclusivas al procurar reconocer el conjunto de diversidades. Así, la universidad crea en el año 2014  una oficina de Equidad e Inclusión (OEI), basada en la Politica de Equidad e Inclusión Estudiantil aprobada por el Senado Universitario el mismo año. Dicha política alude a fomentar la inclusión y atención a la diversidad en la Universidad, procurando una mejor calidad educativa que reconozca las potencialidades del conjunto diverso de estudiantes (en ingreso, progreso y egreso), velando por la mantención de espacios libres de discriminación y generando instancias libres de retroalimentación continua respecto de esta materia (Senado Universitario). De esta manera, la OEI ha generado programas como el Sistema de Ingreso Prioritario de Equidad Educativa (SIPEE) orientado a la inclusión relativa a la desigualdad socioeconómica -asumiendo la segregación entre recintos municipales y privados-. En cuanto a la adaptación y progreso, la OEI ha desarrollado el Programa de Tutoría Integral Par (TIP), el cual pretende facilitar el conocimiento sobre beneficios; programas y redes de apoyo con las que pueden contar los estudiantes recién ingresados, fomentando su inclusión a la comunidad universitaria mediante el efectivo método de ayuda entre pares (OEI). Finalmente, la oficina ha creado el Programa de Apoyo a Estudiantes en Situación de Discapacidad (PAED), el cual se explica con detalle en la entrada de este mismo blog titulada “Agentes Clave: Programa de Apoyo a Estudiantes en Situación de Discapacidad (PAED)”.

Por último, como un complemento a la OEI, la universidad también contempla otras políticas de ingreso que fomentan la inclusión, como Convenios Étnicos, que facilitan el ingreso de personas pertenecientes a pueblos originarios. También existe un medio de ingreso para deportistas destacados, valorando las habilidades deportivas como un complemento importante a lo académico. Un ingreso especial para estudiantes con enseñanza media cursada en el extranjero, facilitando la inclusión de la población inmigrante. Un Programa de Ingreso Prioritario de Equidad de Género (PEG), el cual, desde el año 2014, ha aumentado los cupos de ingreso a mujeres en facultades donde hay principalmente hombres, y por último, una serie de Becas y mecanismos de gratuidad que plantean disminuir la brecha económica promoviendo la inclusión de las personas con menores ventajas socioeconómicas.

De esta manera, vemos como la Universidad de Chile posee una serie de mecanismos que avanzan hacia una perspectiva inclusiva, que incorpora una amplia gama de aspectos como el país de procedencia; el origen étnico, variables socioeconómicas; diversas habilidades e intereses (en cuanto a lo deportivo); atención a las personas con discapacidad y cuestiones de género. No obstante, todavía hay un largo camino por recorrer, por ejemplo, considerando que muchas de estas medidas son tachadas de especiales, lo cual ya no habla de una terminología poco inclusiva al dividir implícitamente a los individuos entre especiales y normales, sin considerar que cada individuo es especial en su propia unicidad. De esta manera, aportaría al desarrollo de la inclusión abordar la temática de manera más consistente en los Estatutos para así fortalecer los programas ya creados, además de crear nuevos programas que se aboquen a otras áreas en la cuales puede existir una amplia diversidad aún no considerada.    



Casas Armengol, M. (2005). Nueva universidad ante la sociedad del conocimiento. RUSC. Universities and Knowledge Society Journal2(2).
 Decreto con Fuerza de ley Nº3. Estatutos de la Universidad de Chile.   Ministerio de Educación Publicado en el Diario Oficial de 2 de octubre de 2007.

Senado Universitario (2014). Política de Equidad e Inclusión Estudiantil. Universidad de Chile. 10 de julio de 2014



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